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7 de mayo de 2012

El incordio necesario


Pep Guardiola ha decidido dejar de ser parte activa del F.C. Barcelona y ya ha recibido el merecido homenaje por parte del Camp Nou el pasado sábado en el derbi de Barcelona. Parece que ha dejado simplemente la entidad azulgrana y entrenará a otro equipo, aunque "El Pep" siempre se ha caracterizado por tomarse tiempos para respirar y reflexionar, incluso cuando estaba aún en la cima como futbolista.
Pero para la Liga BBVA, nuestro campeonato más preciado, es un varapalo que va más allá de lo futbolístico. Desde mi punto de vista, se va de nuestro fútbol un excelente manipulador de masas. Y manipulador en ambos sentidos, positivo y negativo. Todos nos centramos en Jose Mourinho, por su estilo más agresivo, cortante y altivo, pero Guardiola ha sabido utilizar a la prensa de la Cuidad Condal (los "lametraserillos", que diría García) para ponerla a besar sus pies y lanzar dardos envenenados en la continua lucha entre la prensa editada en la capital y la de Cataluña. El estilo del de Sant Pedor es más tranquilo, desarmando desde la retranca y los golpes furtivos, y un con un objetivo ciertamente desconcertante.
En España, como en Inglaterra, la pelea por el cetro patrio no se basa sólo en un duelo en el terreno de juego, sino en una concadenación de misiles tierra-aire entre los que se presumen rivales -como los derbis en Liverpool y Manchester, o la macrorivalidad londinense-. Mourinho y Guardiola nos dan a los que seguimos diariamente la actividad de los equipos y a los periodistas que lo plasman en sus piezas un contenido adicional impagable.
Lo he definido como "incordio", pero incordio positivo, que genera noticia y anécdota que contar en los corrillos post-jornada. Siempre diré que para que haya un héroe debe haber un antihéroe, y en este papel de antihéroes Mourinho y también Guardiola se han complementado perfectamente, siendo una relación perfectamente estudiable. Maestros dentro y fuera del tapete verde. Por tanto, ¡gracias Pep!

22 de marzo de 2012

El silencio como en un vagón de metro


El silencio es una estrategia defensiva. Pero en ningún caso debe utilizarse como arma ofensiva, pues entonces adquiere un cariz mucho más irónicamente burlón.
Por mucho que nos empeñemos en buscar una excusa en un mal arbitraje, en un paupérrimo juego o en un incipiente dolor de cabeza, el hecho es que las personas reciben un sueldo por un trabajo que deben ejercer. Y eso, en el caso del Real Madrid, se está incumpliendo reiterativamente. El derecho a la rueda de prensa es una de las obligaciones de un entrenador de 1ª División tal y como está estipulado en los contratos de derechos audivisuales. Añadiéndolo a esto, se debe respetar a los profesionales que van a hacer un trabajo tan simple como recoger las impresiones del entrenador como se trata de respetar al entrenador por parte del que toma el periodismo con un mínimo de devoción. El silencio como arma es tenso, como el que se produce por las mañanas en los vagones de metro, y hace tensar la cuerda.
Muchos buscan las cosquillas en la comparación con el F.C. Barcelona. El caso es que se puede criticar a Guardiola por muchas cosas, pero no por volatilizarse en Sant Joan Despí. Pero ni Guardiola, ni Míchel, ni Lotina, ni la mayoría de técnicos de 1ª y 2ª. Y en el Real Madrid ha ocurrido no más de tres veces que servidor recuerde: la de Schuster en Huelva y las dos de Mourinho. En el Real Madrid todo se magnifica, y esta bomba le va a explotar a alguien en la cara; pero es algo notorio que no es la primera vez que el luso se salta a la torera el código ético del club. Tampoco le culpo. Mourinho va de cara siempre (no como otros). El problema viene del que no le para los pies, del que comulga con una forma tendenciosa e incluso dictatorial y del que que no le advierte sino que le alienta.
No no es nueva esta percepción cambiada de las ruedas de prensa. Los políticos se apuntan a la moda de las ruedas de prensa sin preguntas, algo que envicia la propia esencia de las conferencias y de lo que el deporte ha esquivado de refilón. ¿El próximo tiro dará en la diana?

13 de marzo de 2012

El gato y el ratón

Otra semana que pasa con fútbol del bueno (la victoria del Athletic en Old Trafford, el Betis-Real Madrid, la exhibición de Messi) y de nuevo a hablar de árbitros, favores en los despachos y colonias. Otra ocasión en que las portadas son monopolizadas por Guardiola y Mourinho, otra vez en que se distancian los lazos Madrid-Barcelona, otra vez en que personas que deben callar hablan de más.
La gente en España acoge este tipo de jarana de buen grado, pero lo repetitivo cansa. Y esto apesta ya a basura no sacada. Esta vez, parecen argumentos sacados de un cuento de Robert Louis Stevenson: el gato y el ratón (no confundir con el perro y el gato de Mourinho, que parece saber más de cuentos que Madonna) son los personajes que interpretan los dos entrenadores a estas alturas de la película. Pero, a diferencia de lo que nos tienen acostumbrados, el gato ahora es Guardiola, que parece que no tiene otro divertimento que jugar con su futuro y pasear su "modestia" por las salas de prensa. El ratón es Mourinho, que ahora felicita a los rivales y no les acusa de teatreros, y se autodefine como "imperfecto". Ahora es el de Sant Pedor el que utiliza la estrategia de las ruedas de prensa para atacar al de enfrente y tener algo de qué hablar, y es el portugués el que se las da de digno cual hermano pobre.
La relación que tienen Pep Guardiola y José Mourinho sólo la conocen ellos mismos, pero sus puyas dialécticas son las que permanecen en la mente de todos. Y hay muchos folios que rellenar. Yo soy de los que piensa que acabarán siendo amiguísmos. Por ello, recomiendo: ¡no se crean nada!

4 de mayo de 2011

¿Quién ganó ayer?






Día 4 de mayo de 2011 y ya acabó la orgía de Clásicos futbolísticos que ha venido amenizándonos los pasados 18 días. En estas líneas espero hacer un análisis de lo que nos han deparado los cuatro, con la mayor objetividad posible y, sobre todo, denunciando lo que creo que desmerece partidos de este calibre.

Empecemos por el primero, el de Liga, donde claramente se marcó la línea a seguir aún siendo el partido más inservible. Partido de probaturas, donde ya se vislumbró que un Madrid con un planteamiento al ataque le podía hacer daño al Barça, dejando de lado el hecho de que jugaran con 10. Un Barça que pudo matar al Madrid y sentenciar la Liga, pero que no pudo o no quiso. Un arbitraje horrible por parte de Muñiz Fernández, que pitó dos penaltis pero se dejó uno en el camino, y con su autoridad en entredicho durante todo el encuentro. Sin contar la guarrada de Lionel Messi, que al ser un jugador que "siempre" se comporta ejemplarmente hay que aplaudire también cuando intenta golpear a los aficionados con balones.
Segundo partido: la finalísima de la Copa del Rey en Valencia. Ambiente como pocos en la historia de la competición. Un encuentro en el que fue una parte para cada uno, pero donde ya no se vio fútbol; se vio especulación (cagómetro que diría Tomás Guasch), juego tosco, cortante y pillerías varias que ensombrecieron un poco el devenir del partido. El Madrid se llevó el partido a la contra, en acción aislada de Ronaldo. El Madrid se llevaba el título a sus vitrinas, y Mourinho era el gran triunfador amén de su conservador planteamiento.

Tercer partido. Ida de Champions League en el Bernabéu. El Madrid aguanta un 0-0 insulso en la primera mitad, y en el intermedio de la 2ª Pepe es expulsado injustamente, algo que marca el partido y permite al Barça hacerse con un 0-2 definitivo a la postre. Hemos contado los hechos; ahora la intrahistoria. Mourinho realiza unas declaraciones incendiarias donde carga contra todo y todos, incluso Unicef y los aficionados de la Cuidad Condal, donde se equivoca capitalmente tildando la situación de poco menos que conspiración.

Cuarto y último encuentro. Todos lo vimos. 1-1 y el Madrid salió de la Champions aunque reforzado, con una idea de fútbol que se asemeja a lo que debió haber pasado en la ida en Madrid. Principios para el Madrid, con el Barça ganando terreno conforme pasaban los minutos. Gol anulado mal anulado a Higuaín y mal papel del árbitro en general, puesto que perdonó a Carvalho y Adebayor de expulsión.

Pues bien, hay cosas claras y temas de mayor disparidad de opiniones. Claro está: que los árbitros en Europa son muy malos, pero mucho, y algunos sin criterio alguno (pidiendo camisetas al acabar el partido); que no hay conspiraciones judeomasónicas contra el Madrid y a favor del Barça; que Mourinho escurre el bulto de sus errores enfocándose en los estamentos UEFA, algo que dice muy poco de su status como entrenador; y que hay que condenar actitudes dentro del campo como las que hemos visto durante estos cuatro Clásicos, léase Pedro, Messi, Villa, Di María, C. Ronaldo, Pepe, Mascherano, Alves, Busquets, Pinto, Marcelo, etc., etc. etc. Hay que tener un poco de autocrítica en la vida y no mirar sólo para un lado, aunque lo que esté de moda sea pegarle palos a Pepe...

Temas de discusión: el planteamiento de Mourinho en los partidos decisivos, pasando de héroe en la final de Copa a villano en la ida de Champions por su planteamiento cagón, obcecándose en un mosaico ratonero del que no tenía salida; las reacciones de los jugadores del Madrid tras el último partido hablando de robo, cuando dijeron que con 0-0 y 1-1 hubieran pasado, contradiciéndose en que el gol de Higuaín y el 1-1 eran compatibles -fútbol ficción-; y del Barça, como Xavi Hernández, con su "lo que quieren ver en Madrid es espectáculo" (poca memoria la de este chico, dejando de lado la época donde con Van Gaal hacían un juego cutre y tenían a la parroquía azulgranan anestesiada); las relaciones entre clubes, con denuncias ridículas que empañaron no sólo la relación entre ambos, sino su imagen de cara al Viejo Continente; y las rencillas entre jugadores de la Selección, para mí el detalle más importante, algo que necesitará terapia y de la dura para recuperar.

No sabemos ciertamente quién ganó globalmente, pero sí quién perdió: el fútbol, nuestro amado deporte. Que descanse todo el mundo de Clásicos, que ha hecho pupa.